martes, enero 17, 2006

Bustos de amarillo

Si alguien quiere buscar tres patas al gato -¿se dice así?-- casi podría pensar que hay una conspiración oculta para mancillar día tras día la figura de Manolete.
El domingo, el Córdoba llevó a su portada, a cuatro columnas, que la familia y los aficionados temen que la película sobre Manolete dañe el mito del torero; hoy, la foto de portada del mismo periódico está dedicada a un busto de Manolete que hay en la plaza de la Lagunilla, en el barrio de Santa Marina, y que está pintado de amarillo --muy burdamente, por cierto--.
Bueno, bromas aparte, lo que cuenta el diario es que casi cuatro meses después de que se denunciase ante los responsables municipales el estado del busto, aún no se haya limpiado. Y lo que es peor, según cuenta el periódico, desde el ayuntamiento aseguran que se limpió y que si ahora está otra vez manchado con pintura, habrá sido el fruto de otra gamberrada.
En las páginas interiores, el periódico ofrece la foto de ayer y la de hace cuatro meses, lo que deja en evidencia al ayuntamiento.
El Córdoba incluye incluso un editorial sobre el tema.
Este mediodía he escuchado en la SER que el concejal de Cultura ha admitido el fallo y ya ha dado instrucciones para que se limpie el busto.
Sin embargo, el busto de Manolete no es el único que ha sufrido y sufre los ataques de los gamberros --si fuesen originales a lo mejor podríamos estar hablando de artistas alternativos o algo así--. La foto que sigue a continuación la he tomado esta mañana, es del busto del profesor López Neyra, en la plaza del mismo nombre, donde está la biblioteca municipal y el archivo. No hay que ser muy avispado para ver la misma mano detrás de la pintura que cubre la cabeza del torero y la de este profesor.

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