martes, enero 17, 2006

El chico de las latas

Con unas tijeras de cocina y sus manos hace un cenicero con una lata de pepsi en diez minutos. "También soy capaz de hacer un anfiteatro romano, en serio. Pero eso me lleva 20 o 30 minutos".
Dice que se llama Óliver, que tiene 23 años y que es de Bilbao. Vive en la calle y mientras encuentra un trabajo se gana la vida haciendo ceniceros con latas de refrescos, que vende a un euro. Me cuenta que ha acabado aquí, en Córdoba, porque no se lleva bien con la familia.
Sé que si le insisto, me hubiese contado más cosas. Pero, ¿para qué?
Lo he encontrado a las puertas de la Milagrosa, el colegio de monjas que hay en la calle Gondomar. Está en el suelo, con unas cuantas latas para hacer sus ceniceros y con el fruto de su trabajo expuesto sobre un cartón.
--No, nadie me ha dicho nada por estar aquí. Además, me llevo bien con las hermanas. --me dice sonriente.
Duerme en la Corredera, en un portal, pero confía en dejar pronto esa vida. Asegura que es actor, que estudió en una escuela oficial en Bilbao, que incluso participó en una serie de la tele vasca hace tiempo y que ha trabajado en un grupo de teatro modesto. Me parece una intensa trayectoria para 23 años.
Tiene pensado hacer fotocopias de su currículum y repartirlas, en busca de un trabajo de camarero. No le pregunto para qué quieren su currículum en un bar o un restaurante.
Bueno, no quiero parecer desconfiado, sólo que tras todo lo que me ha contado no puedo evitar pensar que, a pesar de su sonrisa abierta y sincera, este chico guarda el secreto de una pequeña o gran tragedia personal.
--¿Estás enfermo? --le pregunto, pensando en problemas de alcoholismo o droga. Aunque, sinceramente, nada en su apariencia, más que quizás mis propios prejuicios, me permite sacar conclusiones en ese sentido.
--No, no tengo ningún problema --ríe-- Bueno, la única enfermedad que tengo es que soy asmático.
Le he sacado unas fotos, las que he colgado aquí. Cuando le he dicho que trabajo en el periódico, aunque ni las fotos ni mi conversación con él eran para publicarlas ahí, se ha mostrado encantado de que algún día pueda sacarlo en el diario.
--A ver si concienciamos a la gente de que hay que reciclar las latas --ha bromeado--. O a ver si me conocen y me sale un trabajo--. Ha concluido.
¿Serviría de algo que Oliver saliese en el periódico? Me gustaría conocer tu opinión.

Sobre mendigos y periodismo

2 Comments:

Blogger La menda lerenda said...

Hola Manuel Ruiz. He entrado en tu blog y no he podido evitar leer el reportaje del chico de las latas. Si quieres mi opinión, creo que serviría de mucho sacar su historia en el periódico, su historia y la de muchos otros como él. A la mierda con las patrañas de los políticos que cada día ocupan las páginas de los diarios. Gente como ésta es la que debería aparecer en los medios, ellos son los que tienen algo que contar y no los peces gordos que sólo saben comer-cocos. Sigue así. Me gusta tu estilo.

5:19 p. m.  
Blogger La menda lerenda said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

5:19 p. m.  

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